Cuartos de semifinal. Partido decisivo. Quién gana se queda el fin de semana y sueña con una medalla.Quién pierde se va a su casa, con la cabeza alta por llegar allí, pero con la tristeza de no haber podido dar un pasito más. Y nuestro rival, Promesas de Málaga.
Nuestras chicas estaban muy contentas, felices por haber llegado aquí invictas en la fase de grupo. Tan contentas que se olvidaron de jugar al baloncesto. Y Promesas no dejó escapar la oportunidad. Empezó el partido y nuestras chicas no acertaban ninguna acción, y por mucho que lo intentaban, no había forma de hacer algo bien. además, la lesión de Claudia Iglesias dejó a nuestras chicas tocadas. Sin embargo las malagueñas si estaban acertadas en la defensa y en el tiro exterior y con tres triples se colocaban en el descanso con un marcador de 7-23 a su favor.
En el descanso, nuestras chicas se dirigían al vestuario rendidas...pero salieron renovadas y con más fuerza que nunca, y el tercer cuarto maldito, se convirtió en una autentica batalla. Sacaron la garra que tienen dentro y se olvidaron del marcador y del tiempo, sólo pensaron en jugar, en luchar, en conseguir el balón y meterlo en la canasta malagueña, y con una presión sorpresa se consiguió un parcial 14-0 para llegar al último cuarto con un marcador de 21-24. Y todo por decidir.
Promesas no se lo creía y nuestras chicas estaban con ganas de victoria, de dar un golpe encima de la mesa para demostrar que su baloncesto es auténtico, es formativo, es verdadero, sin trampas y con sólo una norma...LUCHAR.
Y así se demostró en el último cuarto. Mientras Promesas se encerraba atrás, nuestras chicas atacaban, doblaban, atacaban, doblaban, atacaban, doblaban...hasta encontrar el hueco necesario para meter canasta. Y con varios intercambios, y una canasta al final del tiempo de Carrión, se llegó al final del partido con empate a 36 y una prórroga por delante.
En el banquillo, nuestras chicas no dejaban hablar a los entrenadores, sólo gritaban...PODEMOS!!!!....Y así fue. En la prórroga, Promesas se ponía por delante gracias a dos tiros libres y se cerraban a cualquier ataque de nuestras chicas, Judith era incapaz de encontrar un espacio, y tras ver que la defensa se cerraba sobre ella, buscó apoyo en Torres y Andrea que con dos robos y dos canastas consecutivas ponía a Raca 5 puntos arriba y se llevaba la victoria 45-40.
Saltos, gritos, bailes y cánticos....cualquier cosa valía para celebrar que se había conseguido. Estábamos en semifinales. Estamos entre los cuatro mejores equipos de Andalucía. Y hoy más que nunca tengo que volver a poner nuestra frase, la que nos identifica y la que hace, que estemos aquí:
"Prefiero la tristeza de haber perdido....
....a la vergüenza de no haber luchado"